¿PARA QUÉ SIRVE EQUIVOCARSE?
No hay mejor forma de estrenar este blog, que con una pregunta que me he hecho desde que desayunaba cereal con leche, ya que al pasar el tiempo siempre tenemos una percepción errada de nuestras equivocaciones, esas malas decisiones que nos pueden llevar a abismos con un final nada prometedor.
Desde la escuela siempre las respuestas malas eran tachadas en rojo para que nos diéramos cuenta que escribimos mal, o que respuesta en opción múltiple tachamos erróneamente, pero nadie se preguntó: ¿Y los aciertos donde quedan?. ¿Podría ser eso una radiografía de nuestra sociedad, donde se expone lo malo y lo bueno se opaca?.
Caerse, resbalarse, tropezarse, etc. Hace parte de nuestra naturaleza humana, ¿Qué sería de nosotros si sólo fuéramos una bolsa de carne con huesos perfecta que camina en dos patas? Nuestra misma existencia seria aburrida, llena de perfección y pulcredad hasta la muerte.
Hay que hacer agradecidos con nuestros errores, nos dan una enseñanza sin anestesia por medio de las consecuencias, para hacer las cosas mucho mejor en el futuro: Ese amor que dejaste ir, esa oportunidad de trabajo que desaprovechaste, ese examen donde pudiste haber dado más, esa amistad que no valoraste, ese consejo que siempre ignoraste, ese te amo que nunca salió de tu boca.
No tengo la verdad absoluta de las cosas, no soy un guía espiritual, ni yo mismo puedo descifrar quien verdaderamente soy, solo sé que me he equivocado muchas veces, y de aquellas situaciones, podré hablarle a mi decendencia utilizando aquella metáfora que escuché hace años: ¿Qué sería de un conductor sin una señal que le avise que a pocos metros la vía tiene problemas?.
Algunos siempre anhelamos que esa señal estuviera en nuestra vida para poder bajar la velocidad, dar la vuelta o tomar una vía alterna. Esa advertencia que nunca llegó, es la qué quiero que aquella personita en formación tenga y se salve de chocar kilómetros más adelante.
Lo ideal es no equivocarse, hacer las cosas lo mejor posible, pero como ya sabrán, la vida no es un jardín de rosas.
Nadie tiene el destino en su mano, ni el porvenir en su bolsillo, solo he aprendido en todos estos años a ser agradecido con aquello que me ha dado y seguirá dando sabiduría: Los errores.
Gracias por leer.
@cristheradio
Comentarios
Publicar un comentario