SOLEDAD BAJO LETRAS
Hace aproximadamente 10 años terminé la universidad. Nunca fui el mejor de la clase debido a que era muy joven en ese entonces y solo vivía buscando diversión para mi vida desenfrenada. Estudiaba faltando treinta minutos antes de las evaluaciones y sacaba la mejor nota. Nunca me he considerado un superdotado o alguien con el coeficiente intelectual demasiado alto como para autodescribirme como alguien que puede fácilmente ridiculizar a una persona que no sabe cuál es la raíz cuadrada de dos. Mi sueño era convertirme en un periodista como lo fue mi padre, a quien extraño en las noches buscando consuelo ante mi vida vacía. Él me enseñó todo lo que sé y, por tal motivo, siempre sentí que juntos íbamos a lograr ser ese dúo que rompería los esquemas en la prensa escrita. Lamentablemente, lo vi morir frente a mis ojos. Ocho balas me lo quitaron para siempre. Siempre me decía que la verdad era lo primordial, que debíamos cuestionar el poder. “¿Para qué carajos tienes unas manos y una ...